Frases cotejadas
Séneca
Filósofo, senador, orador y dramaturgo: la figura intelectual dominante de la Roma de mediados del siglo I. Escribió el estoicismo en cartas, y las cartas todavía se leen como si llegaran con fecha de esta semana.
Vida y obra
Nació en Córdoba, en la Bética, hijo de un maestro de retórica. Llegó a Roma de niño y a la corte de adulto: fue senador, desterrado a Córcega ocho años por orden de Claudio, y llamado de vuelta para educar a un muchacho de doce años llamado Nerón.
Durante un tiempo gobernó con él. Los primeros años del reinado se cuentan como buenos, y buena parte del mérito se le atribuye a Séneca. Después vino el resto: el asesinato de la madre del emperador, que Séneca ayudó a justificar por escrito ante el Senado, y una fortuna personal tan grande que sus enemigos se la echaron en cara mientras él escribía sobre el desprecio del dinero.
Esa contradicción es suya y no se le quita. Fue el filósofo más rico de Roma escribiendo que la riqueza no importa, y el consejero de un tirano escribiendo sobre la clemencia. Sus críticos se lo reprochan desde entonces, y tienen con qué.
Escribió, sobre todo, cartas. Las 124 Cartas a Lucilio son el grueso de lo que dejó, y no son tratados disfrazados: son una conversación sostenida con un amigo más joven sobre cómo se vive. Junto a ellas, los diálogos —Sobre la brevedad de la vida, Sobre la ira, Sobre la providencia— y ocho o nueve tragedias (la autoría de alguna se discute) que marcaron el teatro europeo durante siglos.
Su tema es el tiempo. No la muerte: el tiempo. Sostiene que la vida no es corta, sino que la hacemos corta; que nadie regatea su dinero como regatea su atención; que estamos siempre preparándonos para vivir y nunca vivimos. Es lo que hoy circula recortado, y casi siempre al revés.
Se retiró de la corte y no le sirvió de nada. Acusado de conspirar contra Nerón en el año 65, recibió la orden de matarse. Se abrió las venas rodeado de amigos, dictando hasta el final. Tácito dejó escrita la escena.
Sus frases
- «Cambian de cielo, no de alma, los que cruzan el mar»Quién la dijo: De otro: HoracioEl texto: Íntegro
- «El destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien se resiste»Quién la dijo: De otro: Cleantes, en traducción de SénecaEl texto: Íntegro
- «La vida es como una obra de teatro: no importa cuánto dure, sino que esté bien representada»Quién la dijo: SuyaEl texto: Cortado
- «Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto va»Quién la dijo: SuyaEl texto: Cortado
- «No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho»Quién la dijo: SuyaEl texto: Cortado
- «Todo es ajeno; solo el tiempo es nuestro»Quién la dijo: SuyaEl texto: Cortado
- «Sufrimos más en la imaginación que en la realidad»Quién la dijo: SuyaEl texto: Cortado
- «Todo lo mío lo llevo conmigo»Quién la dijo: De otro: Estilpón, según Séneca; Bías de Priene, según CicerónEl texto: Íntegro
- «La vida es breve»Quién la dijo: De otro: HipócratesEl texto: Invertido