Filosofía, historia y cultura clásica trabajadas con el tiempo que exige una idea que merezca quedarse.

Todas las frases

Frases cotejadas

Cleantes

Aso (Tróade), h. 330 — h. 230 a. C.

Vida y obra

Fue boxeador antes que filósofo. Llegó a Atenas con cuatro monedas encima, según cuentan, y se puso a escuchar a Zenón en el Pórtico.

Se pagó los estudios sacando agua de pozos por la noche y regando huertos. De día iba a clase. Los atenienses lo llevaron ante el tribunal para que explicara de qué vivía, porque nadie entendía cómo se mantenía un hombre al que no se le veía trabajar; presentó como testigos al hortelano que lo contrataba y a la mujer que le compraba la harina. Lo absolvieron y le ofrecieron dinero público. No lo aceptó.

Tenía fama de lento. Sus compañeros lo llamaban «el asno», y él decía que le parecía bien: un asno es lo único capaz de cargar con lo que Zenón le echaba encima. Cuando Zenón murió, después de diecinueve años escuchándolo, fue Cleantes quien se quedó al frente de la escuela.

Dirigió el Pórtico treinta y dos años. Casi todo lo que escribió se ha perdido: quedan fragmentos, y sobre todo el Himno a Zeus, el texto más largo que se conserva de los primeros estoicos. Se le recuerdan sobre todo unos versos que conservó Epicteto: «Guíame, Zeus, y tú, Destino». Séneca los tradujo al latín y les añadió una línea que no está en el griego, la que todos citan: el destino guía al que quiere y arrastra al que no.

Sin él no habría estoicismo. Zenón lo fundó y Crisipo lo convirtió en sistema, pero fue Cleantes quien lo sostuvo esas tres décadas, cuando la escuela podría haberse deshecho sin que nadie lo notara. Es el eslabón que casi nadie cita.

Murió muy viejo. Cuenta la tradición que, mandado a ayunar unos días por una llaga en la boca, decidió al terminar que ya había recorrido la mitad del camino y no comió más.

Suyas, con otro nombre

Una frase que es suya y circula firmada por otro. Cada fila abre su ficha.

Fuentes

Fuentes: Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos ilustres, VII, 168⁠–⁠176 · Cleantes, Himno a Zeus, en la edición y traducción que cada expediente declara · Estobeo, Antología.

Cómo se lee un veredicto